BlackRock prepara un fondo para estar detrás de las stablecoins

BlackRock acaba de lanzar un fondo que ayuda a entender hacia dónde puede ir la tokenización institucional.

OPINIÓN

8/15/20263 min read

BlackRock quiere estar detrás de las stablecoins reguladas

BlackRock acaba de lanzar un fondo que ayuda a entender hacia dónde puede ir la tokenización institucional.

Se llama BlackRock Daily Reinvestment Stablecoin Reserve Vehicle, o RSVXX. El nombre es complicado; la idea, no tanto.

Es un fondo de mercado monetario que invierte en activos muy conservadores: efectivo, deuda del Tesoro de Estados Unidos de corto plazo y operaciones respaldadas por esos mismos instrumentos. Su objetivo es mantener el valor de cada participación alrededor de un dólar y generar rendimiento con esos activos.

Hasta ahí, podría ser un fondo tradicional.

Lo diferente es que sus participaciones están representadas digitalmente en blockchain. BlackRock las llama OnChain Shares y, según el prospecto, pueden operar sobre Ethereum, Solana y Tempo. Securitize es el agente encargado del registro y las transferencias.

Esto permite entender algo importante sobre tokenización: el activo no cambia; cambia la forma de representarlo y moverlo.

RSVXX no compra Bitcoin, Ether ni otras criptomonedas. Detrás siguen existiendo dólares y títulos del Tesoro. Lo que se tokeniza es la participación del inversor en ese fondo.

La parte más interesante aparece cuando miramos para qué fue diseñado.

BlackRock explica en el prospecto que quiere que las participaciones de RSVXX puedan ser utilizadas como activos de reserva por emisores de stablecoins, dentro del nuevo marco regulatorio estadounidense creado por el GENIUS Act.

¿Qué significa esto?

Una stablecoin que promete valer un dólar necesita tener activos detrás que respalden ese valor.

El emisor podría mantener parte de esas reservas en un fondo como RSVXX.

Por eso no estamos hablando de una nueva stablecoin de BlackRock. Estamos hablando de algo que podría estar detrás de las stablecoins.

Y esa diferencia es importante.

Hasta ahora, gran parte de la conversación giraba alrededor de quién emitiría las stablecoins. Con este tipo de productos empieza a aparecer otra industria: quién administra los activos que las respaldan.

Ahí BlackRock tiene mucho para jugar.

Pero tampoco estamos frente a un sistema abierto donde cualquiera puede enviar estos tokens libremente de una wallet a otra.

Las wallets deben estar identificadas y autorizadas previamente.

Securitize mantiene un registro que vincula cada dirección blockchain con su propietario y los smart contracts pueden bloquear transferencias hacia wallets no habilitadas. En determinados casos también existe la posibilidad de congelar, revocar o reemitir tokens.

Esto muestra con bastante claridad cómo las grandes instituciones están adoptando blockchain.

Usan redes públicas, pero mantienen identidad, controles regulatorios y capacidad de intervención.

No están reemplazando todo el sistema financiero por código.

Están incorporando blockchain dentro del sistema existente.

Incluso el prospecto contempla qué ocurre si una de las redes deja de funcionar. BlackRock puede seguir procesando determinados movimientos fuera de esa blockchain o utilizar otra red habilitada. El derecho del inversor sobre el fondo no depende exclusivamente de que Ethereum, Solana o cualquier otra red esté funcionando.

Eso también ayuda a entender la arquitectura: la blockchain es una parte de la infraestructura, no todo el sistema.

Por ahora, además, RSVXX es claramente institucional. El prospecto establece una inversión inicial general de US$3 millones, aunque BlackRock puede reducir o eliminar ese mínimo en determinados casos.

Entonces, ¿por qué importa?

Porque estamos viendo un cambio en la forma de pensar la tokenización.

La primera etapa fue preguntar si podíamos poner bonos, fondos, inmuebles y otros activos en blockchain.

La siguiente pregunta es mucho más interesante:

¿qué podemos hacer con ellos una vez que están ahí?

En este caso, una respuesta concreta es utilizarlos como parte de la infraestructura financiera que respalda stablecoins reguladas.

Eso conecta mercados de capitales, deuda pública, blockchain y dinero digital dentro de una misma estructura.

No sabemos todavía cuánto crecerá este modelo.

Pero el movimiento ya es visible: BlackRock no está experimentando con blockchain por moda. Está diseñando productos financieros pensando en un mundo donde parte del dinero y de los activos regulados también circulen on-chain.

Y cuando eso empieza a suceder, la tokenización deja de ser una promesa tecnológica.

Empieza a convertirse en infraestructura financiera.

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